¿Sabéis dónde estamos? No, nos hemos ido hasta Grecia, seguimos en Madrid, en el templo griego. Se trata de un templete dedicado a Baco o Dionisio, Dios del Vino y de las fiestas. Se ubica en un torno paradisiaco: El Capricho, un jardín del siglo XVIII, mandado a construir por la Duques de Osuna aunque verdaderamente fue un capricho de la duquesa. A modo de parque temático se levantó un jardín con numerosas dependencias que a día de hoy podría equipararse a un Disneyland de la época. El Palacio residencial, el laberinto, la casita de la vieja, la ermita, el casino de baile, el embarcadero...son sólo algunas de sus dependencias. ¿Te atreves a descubrirlo?
¿De verdad has estado en Madrid?
Historias y Lugares insólitos de la ciudad
miércoles 21 de diciembre de 2011
Las apariencias engañan...
¿Sabéis dónde estamos? No, nos hemos ido hasta Grecia, seguimos en Madrid, en el templo griego. Se trata de un templete dedicado a Baco o Dionisio, Dios del Vino y de las fiestas. Se ubica en un torno paradisiaco: El Capricho, un jardín del siglo XVIII, mandado a construir por la Duques de Osuna aunque verdaderamente fue un capricho de la duquesa. A modo de parque temático se levantó un jardín con numerosas dependencias que a día de hoy podría equipararse a un Disneyland de la época. El Palacio residencial, el laberinto, la casita de la vieja, la ermita, el casino de baile, el embarcadero...son sólo algunas de sus dependencias. ¿Te atreves a descubrirlo?
domingo 30 de octubre de 2011
"El pulpitillo"

Nos encontramos en uno de los lugares más emblemáticos y conocidos de la capital española: el Arco de los Cuchilleros, en la esquina noroeste de la céntrica Plaza Mayor. Su nombre se debe a la que la bóveda conduce a una escalinata que desemboca en la antigua calle de los Cuchilleros, ahora Calle de la Escalerilla de Piedra. Antes de bajar esas escaleras, el visitante puede contemplar una barandilla metálica de forma semicircular, que recuerda a un púlpito. Al parecer, la referencia más antigua que se tiene de este singular elemento es de 1672, cuando se la conocía como "El Pulpitillo". Sin embargo, la fama le llegaría en 1808 cuando Antonio, un monje del cercano Convento de San Gil, pronunció en él un sermón en el que incitaba a los ciudadanos madrileños a alzarse contra la ocupación francesa. A día de hoy se conservan pocos vestigios relacionados con el rudimentario púlpito, tan sólo dos farolas de calle, situadas sobre el arco. Como anécdota hay que destacar que la escena de la foto es famosa en la literatura clásica, ya que es aquí donde se citan los famosos amantes de "Fortunata y Jacinta" de Benito Pérez Galdós.
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